Cómo mejorar la concentración a través de la meditación




La palabra ‘concentración’ nos da impresión de que es para los estudiantes o trabajadores. Pero, en realidad, en el día a día se requiere concentración en muchos momentos más de lo que pensamos. Por ejemplo, cuando cocinamos, caminamos, comemos, vemos películas, leemos libros y hacemos hobbies, etc. Y el momento en el que se necesita más concentración es cuando descansamos.


En el trabajo o en la casa si estamos haciendo algo, no se nota mucho que tenemos tantas cosas en la cabeza. Pero cuando no estamos haciendo nada, empezamos a darnos cuenta de que tenemos una gran cantidad de pensamientos que no nos dejan descansar de verdad y estos pensamientos suelen ser negativos como preocupaciones del futuro o arrepentimientos del pasado y como consecuencia acabamos con ansiedad. Así, caemos en el bucle. Como no descansamos bien, en el trabajo o en el estudio estamos cansados y no podemos concentrarnos de pleno y eso nos genera preocupaciones e insatisfacción, por lo que no podemos descansar bien.




El primer paso para salir de ese bucle sería reflexionar bien sobre el origen de los pensamientos que nos surgen en cualquier momento porque los pensamientos son como el olor. Si queremos quitar el olor, tendríamos que saber de dónde surge ese olor. Después, limpiar lo que está oliendo.


La meditación nos ayuda a encontrar la causa de los pensamientos y limpiarla. Es la solución más radical. Mucha gente que medita en su experiencia cuenta que su cabeza está con menos ruido mental y aunque no se esfuerza para concentrarse, puede estar concentrada de forma natural.

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